Un hecho insólito e indignante ocurrió en Pocito, cuando personal de Bomberos Voluntarios trabajaban apagando un feroz incendio mientras que al mismo tiempo un grupo de vecinos volvía a prender fuego nuevamente el pastizal.
El indignante y repudiable hecho sucedió en Pocito, cuando Personal de Bomberos Voluntarios de nuestro departamento le llamó la atención un accionar insólito de unos vecinos, por lo que denunciaron que mientras ellos combatían un gran foco de incendio en una finca, un grupo de vecinos reavivaban el fuego en pastizales cercanos haciendo que sean más extensas las áreas incendiadas.
Esto ocurrió en la tarde de ayer miércoles en una finca ubicada en calle 14 y calle Mendoza, donde bomberos voluntarios trabajaban intensamente para apagar un incendio en una finca cuyas llamas se estaban acercando a unas viviendas y a un aserradero que hay en las inmediaciones.
Fue en ese momento cuando los bomberos observaron que vecinos de la zona volvían a encender fuego en los pastizales a pocos metros. La situación generó malestar y bronca entre los bomberos, que ya habían estado interviniendo en el mismo lugar el día anterior.
Uno de los integrantes del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Pocito, señaló con preocupación e indignación que; “Hace 40 minutos que estamos trabajando en zona de calle Mendoza y 14 al este. Ayer ya hemos trabajado en la zona de la finca y vuelven a prender fuego los mismos vecinos. Lo más indignante es que mientras estamos apagando el fuego, la gente prende otra vez las llamas“.
El personal de Bomberos tuvo un rápido accionar y el incendio pudo ser sofocado antes de que afectara estructuras importantes. Sin embargo, la gran cantidad de pasturas secas y basura acumulada en la finca complicó las tareas de contención.
Desde el cuerpo de bomberos denunciaron que el terreno sigue siendo un peligro por la gran cantidad de basura que hay y por la cercanía con viviendas habitadas, lo que convierte la zona propensa al fuego. Cabe recordar que la quema de pastizales está totalmente prohibida aunque parezca ser una práctica habitual en zonas rurales. Realizar este tipo de actos está penado por ley debido al alto riesgo que implica poniendo en peligro estructuras, vidas humanas y animales y también por la contaminación que genera, sobre todo en épocas de altas temperaturas.